Y si quieres también
puedo ser tu estación y tu tren,
tu mal y tu bien, tu pan y tu vino,
tu pecado, tu dios, tu asesino…
O tal vez esa sombra
que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.
Puedo ponerme humilde y decir que no soy la mejor
que me falta valor para atarte a mi cama,
puedo ponerme digna y decir
“toma mi dirección cuando te hartes de amores
baratos de un rato me llamas”.



